Minerales Imprimir
Calificación del usuario: / 3
MaloBueno 
viernes, 28 de marzo de 2008

Aproximadamente el 4% del peso corporal está compuesto por un grupo de 22 elementos que se engloban bajo la denominación de minerales. Los principales minerales en el cuerpo humano son: calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre, magnesio, manganeso, hierro, yodo, flúor, zinc, cobalto y selenio.

Entre los mas interesantes, destacaremos los siguientes:

 

Cromo

El uso del cromo está ampliamente difundido en el mundo del culturismo como “alternativa natural a los esteroides”. El cromo sólo es activo cuando va incorporado a un complejo orgánico llamado GTF o factor de tolerancia a la glucosa. Se piensa que el GTF se une a la insulina y la conecta a su receptor específico, aumentando la actividad de la misma y contribuyendo a disminuir la glucosa sanguínea, la cual es transportada rápidamente al interior del músculo. Es el complejo cromo-niacina el componente activo del GTF (nicotinato o ploinicotinato) (Hatfield y Zucker -1986). Los resultados positivos aportados por los trabajos de Evans (1989) y Hasten et al. (1991), han sido posteriormente cuestionados por Clarkson (1991) y Lefavi et al. (1992). Algunos culturistas lo usan en forma de Picolinato de Cromo en dosis de diarias de 200-500 microgramos, normalmente asociado a 100 mg de niacina. El ejer¬cicio de resistencia aumenta la excreción urinaria de cromo, razón por la que se recomienda el uso exógeno de este mineral para garantizar los niveles orgánicos en sus valores adecuados y de ésta forma garantizar el correcto funcionamiento de la insulina.


Calcio

En condiciones normales, un sujeto sedentario pierde menor cantidad de calcio (100-250 mg/día), a través de su actividad normal, que un sujeto que se some¬te a importantes cargas de entrenamiento (200-1000 mg/día), especialmente a tra¬vés de la orina y el sudor. Su ingesta durante los procesos de recuperación debe estar ajustada a sus pérdidas, y nunca en proporciones superiores, es más, incluso el porcentaje de absorción por el organismo está condicionado a la cantidad o dosis en que se aplique, de forma que la misma aumenta cuando las dosis son bajas y no cuando son altas. Se recomiendan dosis entre 1200-1500 mg para asegurar un equi¬librio positivo del calcio. Con ingestas de 800 mg/día, la dosis de absorción es de un 15% (Heaney et al.-1975), haciéndose necesario complementar con vitamina-D, si se quiere mejorar los mecanismos de absorción, mientras el uso excesivo de carne en la dieta, sal café y alcohol inhiben su absorción. No debemos olvidar que su ingesta elevada provoca una deficiencia del magnesio, posiblemente motivado por la utili¬zación el mismo catión en el mecanismo de transporte.
Potasio. No debemos olvidar, que el potasio (K) desarrolla un rol importante en la contracción cardiaca y muscular, así como en el metabolismo de las proteínas. Es necesario, también, para la buena absorción intestinal de los glúcidos. Las pérdidas significativas de K se da en esfuerzos muy prolongados (superiores a las 2-3 horas), razón por la que su importancia se centra en los deportes de estas características. Su aporte normal en la dieta, es de 10-14 mEq, pudiendo incrementarse ligeramente en las circunstancias señaladas.


Sodio

Su administración es importante en los deportes de muy larga duración, especialmente cuando existen grandes pérdidas (sudor) al tiempo que buena hidratación sin electrolitos suficientes (hiponatremia), aunque en la dieta de los paí¬ses occidentales es raro que exista un déficit de esta sustancia. Sus niveles en el organismo son regulados por la aldosterona, hormona que actúa sobre los ríñones para conservarlo o eliminarlo. La utilización de dosis de 500 mg cada 20' puede ser recomendable ante este tipo de esfuerzos, aunque en las dietas occidentales, donde la sal está siempre presente, la ración diaria necesaria suele estar cubierta. En indivi¬duos hipertensos, debemos recordar que ingestas excesivas aumentan el volumen de líquidos e incrementan la presión sanguínea hasta niveles nocivos para la salud.
Fósforo. Aparte de su acción combinada con el Ca para dar rigidez a los huesos o dientes, su principal importancia con relación a la actividad física radica en que es un componente esencial de los compuestos macroenergéticos fundamentales del organismo. Así mismo, también participa en funciones de amortiguación de los pro-ductos finales ácidos del metabolismo energético. Iones Fosfato: Los defensores de su uso en dosis superiores a las habituales, proponen una ingesta de 4 gr/día (frente a los 0.8-1.5 gr/día que se recomiendan en sujetos normales) durante 6 días, aunque existen dudas de que la limitación de ATP esté condicionada por la falta de iones fosfato. El ion fosfato es un elemento esencial para el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas, actuando como cofactor en numerosos sistemas enzimáticos, así como en la formación de moléculas macroenergéticas (ATP). Todo parece indicar que su ingesta también aumenta el nivel del 2-3 DPG. Al igual que ocurría con la ingesta elevada de calcio, una utilización alta de fósforo, aumenta las deficiencias de magnesio.


Aspartato de magnesio y aspartato de potasio

El ácido aspártico participa en funciones como el anabolismo proteico por intermediación de estimulación de la GH y su rol en la síntesis de purinas y pirimidinas. Administrado en forma de sales potásicas, magnésicas, o en asociación con arginina, parece mejorar la contracción del músculo fatigado o prevenir el sobreentrenamiento, gracias a la presunta acción potenciadora de la resíntesis de AMP. Todo indica que aumenta la eliminación del amoniaco por parte del hígado. Wesson et al. (1988) utilizó placebo o 10 gramos de aspartato 24 horas antes de que un grupo de sujetos realizara un esfuerzo hasta el agotamiento a intensidad del 75% del VOz máximo, encontrando una disminución significativa de los niveles plamáticos de amonio, a la vez que se mejoraba en un 15% la capacidad de rendimiento.
Zinc. Es un mineral importante para el funcionamiento del sistema inmunológico, formando parte de enzimas antioxidantes como la catalasa y el superóxido-dismutasa. También parece ser un elemento necesario para la producción de testosterona y de los receptores androgénicos. Las dosis recomendadas oscilan entre los 15-50 miligramos, aunque debe tenerse precaución con el producto a que pueda venir asociado.Los compuestos iónicos simples, como son el sulfato de zinc y el óxido de zinc, se absorben mal, por lo que se recomienda utilizar formas «queladas» como el gluconato de zinc, el acetato de zinc o el zinc quelado con aminoácidos (especial¬mente zinc-metionina), así como acompañarlo con vitamina B6.


Hierro

La mayor parte del hierro presente en el organismo, se encuentra for¬mando compuestos funcionalmente activos (especialmente hemoglobina de los gló¬bulos rojos y mioglobina). También está presente, en pequeñas cantidades, en los citocromos, sustancias que funcionan como catalizadores en la transferencia de ener¬gía que operan dentro de la célula en el metabolismo oxidativo. Un 20% del hierro no se encuentra combinado con compuestos funcionalmente activos, creando depó¬sitos en hígado, bazo y médula ósea, que son reservas orgánicas de hierro. Las reco¬mendaciones básicas de ingesta de hierro se encuentran en 10 mg/día en los hombres y 18 mg/dia en las mujeres.

 

Fuente: Alto Rendimiento: La adaptación y la excelencia deportiva
Comentarios
Buscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.20 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 
Siguiente >
webs recomendadas
Comunactivo